La
esgrima ha sido un pasatiempo durante más de 3000
años y es heredera de las prácticas de los caballeros
de otras épocas. Este deporte se ha ido adaptando
a las nuevas tecnologías. Sus antecedentes marciales,
sin embargo, están siempre presentes.
Las semejanzas entre
el deporte y el combate en duelo fueron enmascaradas
en la edad moderna, concretamente en los Juegos Olímpicos
de 1924, en París, donde la controversia surgida entre
el espadachín italiano y el juez húngaro desembocó
en un duelo en el que mediaron los espectadores. Estos
incidentes reflejan los orígenes duales de practicar
la esgrima.
La interpretación deportiva
de la esgrima terminó con las audiencias en Egipto
desde 1190 A.C., pero en torno al decimoquinto siglo
fue lo que acaparó toda la atención en torno a esta
práctica. Así, en aras de la espectacularidad desapareció
la armadura pesada y las espadas comenzaron a ser
más ligeras, convirtiéndose más en una cuestión de
habilidad que de fuerza.
En 1471, el español
Sierge de Valera escribió el primer manual y los italianos
comenzaron a usar el estoque extensivamente alrededor
de 1500. El estoque fue sostenido en la mano derecha,
y la izquierda sostuvo una daga. En 1573 se publicó
un tratado en el que se abogaba por la supresión de
la daga, y los maestros italianos Vigiani y Grassi
enseñaban la estocada en 1575.
Las técnicas, el equipo
y los duelos fueron perfeccionados durante los 300
años siguientes hasta que la esgrima se convirtió
en un deporte original de los Juegos Olímpicos modernos
en 1896. Francia e Italia dominaron temprano, pero
para la mitad del siglo comenzó a reinar Hungría.
A lo largo de la historia
olímpica de este deporte, se han producido accidentes
que han acentuado la sensación de peligro latente
que lo acompaña. En 1982 Vladimir Smirnov, medallista
olímpico de la Unión Soviética, murió cuando la espada
de su opositor perforó su máscara. Desde entonces
las autoridades han impuesto estándares de seguridad
para evitar desgracias. Las máscaras son de acero
inoxidable y las chaquetas son ligeras pero fuertes.
|