Si
buscáramos las raíces de la equitación, tendríamos
que regresar al momento en el que el hombre aprendió
a usar las bestias salvajes que le rodeaban, no solo
a comerlas, sino a valerse de ellas para otros fines,
en este caso, a domesticarlas.
Desde
entonces, grandes ejércitos, los principales conquistadores
en la historia del mundo, han sido transportados por
el caballo y en la convivencia del hombre con el animal,
la equitación surgió probablemente por la necesidad
de salvar obstáculos tanto en cacerías como en la
guerra.
Sin
embargo, no fue sino hasta finales del siglo XIX cuando
se introdujeron clases de saltos en algunas exhibiciones
ecuestres, las cuales han ido evolucionado hasta los
distintos tipos de competencias actuales.
Hoy
en día, las competencias hípicas tienen tres
tipos de pruebas: las pruebas de saltos, las pruebas
de obediencia o "doma" y la prueba de "los tres días",
que en algunos países aún se conoce como "la militar".
Aunque en los Juegos Olímpicos de Paris en 1900, se
introdujeron algunas pruebas de monta, no fue sino
hasta 1912 en Estocolmo, cuando la equitación pasó
a ser parte del programa olímpico, incluso la Federación
Ecuestre Internacional (FEI) no se creó sino hasta
1921, pero desde entonces ha guardado un riguroso
orden en las pruebas.
En
cuanto a los jinetes, la FEI marca que en competencias
internacionales deben ser presentados directamente
por su Federación Nacional y deben tener un carné
que acredite ante la Federación su calidad de amateur
o profesional. Sólo jinetes amateurs pueden tomar
parte en Campeonatos y Competencias Internacionales
oficiales de doma y de los tres días, así como en
las competencias de doma, salto y de los tres días
en las olimpiadas; los equipos nacionales para eventos
de salto internacionales, pueden incluir profesionales.
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