La
primera vez que el tiro con arco apareció en unas
Olimpiadas fue en París, en 1900, como homenaje al
guerrero mítico Hércules, al que se consideraba el
primer arquero de la Historia.
En los Juegos Olímpicos
de San Luis (1904) y los de Inglaterra (1908) se tomaron
en serio esta modalidad, aunque luego cayó en el olvido.
Tuvieron una
representación fugaz en Bélgica (1920) aunque aún
tendrían que pasar otros 52 años hasta que el tiro
con arco se consolidase como deporte olímpico.
El problema existente
con las primeras competiciones de tiro con arco era
que no había unas reglas universales. Si el país encargado
de realizar los Juegos Olímpicos tenía asociaciones
de arqueros, entonces ese año sí que existía esta
modalidad. Por eso, cuando los Juegos Olímpicos recaían
en algún país sin tradición arquera, en esos Juegos
no se disputaban la prueba de tiro.
Gracias a los polacos,
que en 1930 trabajaron duramente para crear un reglamento
internacional, surgió la Federación Internacional
de Tiro con Arco, o FITA. Ésta fue la encargada
de normalizar las reglas por las que se regían las
competiciones internacionales, entre las que se incluían
las Olimpiadas.
Gracias a este movimiento,
se consiguió aumentar el interés del público de todo
el mundo por el tiro con arco y en 1972 reapareció
definitivamente como modalidad olímpica. Ahora los
equipos olímpicos se preparan para jugar en los Juegos
Olímpicos de Atenas 2004. |