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En
1982, en un centro YMCA en el estado norteamericano
de Massachussets, el Dr. Naismith colgó las cestas
de melocotones dando luz al baloncesto. Morgan, su
amigo, estudió el juego y le pareció poco apropiado
para un ejecutivo de mediana edad. Así que, cuatro
años después, inventó el suyo propio. Un siglo más
tarde, su invención, el voleibol, ha emergido junto
con el baloncesto como uno de los deportes más rápidos
y poderosos de los Juegos Olímpicos. Morgan llamó
a este juego mintonette.
Un profesor local pronto
advirtió que el balón era lanzado sobre la red –volleyed,
en inglés- y el deporte inmediatamente cambió de nombre.
Desde su comienzo, el voleibol ha sido un juego sin
miedo a asumir cambios en ninguna dirección. Gracias
a los largos tentáculos de la red YMCA, Japón jugaba
a este deporte en 1986, con otras partes de Asia siguiéndole
de cerca. Un balón especialmente diseñado entró en
juego en 1900 y, a lo largo de los siguientes 20 años,
el juego se ha desarrollado hasta convertirse en el
deporte que hoy conocemos. En 1920 la YMCA organizó
los campeonatos nacionales en Estados Unidos asociaciones
de voleibol en Japón, Rusia y los Estados Unidos.
Cuando los soldados americanos trasladaron el juego
a sus bases durante la Segunda Guerra Mundial, Europa
lo recibió con pasión. La Federación Internacional
de Voleybol fue fundada en París en 1947 y el Comité
Olímpico Internacional lo reconoció como deporte no-olímpico
en 1949. Los primeros Campeonatos del Mundo empezaron
el mismo año, justo tres años antes de los femeninos.
En ambos casos, la Unión Soviética triunfó como campeona.
Los soviéticos serían reyes y reinas del voleibol
hasta los años 80, aunque Japón se estableció como
vencedor en 1964. Ese fue el año en que Tokio acogió
la primera competición Olímpica de voleibol y ante
una animada muchedumbre de casa, ganó la medalla de
oro femenina y el bronce femenino. El dominio japonés-soviético
continuó hasta 1980.
Los Estados Unidos
se hicieron con la medalla de oro masculina en Los
Ángeles en 1984, después defendieron el oro en 1988
en Seúl. La estrella del show fue Karch Kiraly, que
dejaría su huella en el deporte después como primera
medallista de oro de voley-playa. Con el voley-playa
eclipsando parte de su gloria, el voleibol tradicional
está rompiendo viejas tradiciones cara a Sydney 2000.
El juego ha encontrado sitio para otro ágil defensa
llamado ‘libero’. |
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