El
waterpolo puede definirse como una especie de fútbol
jugado en el agua, aunque realmente nació como versión
acuática del rugby. Hoy combina elementos de los dos
juegos: la agresión y el contacto físico del rugby
y la habilidad táctica del fútbol.
Los ingleses crearon
el juego a mediados de 1800 para atraer turistas y,
enseguida, se convirtió en un deporte popular. Jugado
en ríos y lagos, el waterpolo era bastante diferente
del que conocemos hoy. Una táctica favorita de los
jugadores era esconder el balón debajo de sus troncos
zambulléndose después para reaparecer sin ser advertidos
cerca de las metas. El waterpolo era incluso más rudo
que el rugby. Este
deporte era entonces tan brutal que fue prohibido
en todas las universidades de los Estados Unidos.
El juego moderno emergió
en 1880 con un cambio de normas introducidas en Escocia
para conseguir un juego más rápido y más dependiente
de la habilidad que de la fuerza bruta. Los cambios
de reglas aumentaron la popularidad del waterpolo
y el juego se extendió por toda Europa.
En 1900 hizo su primera
aparición en los Juegos Olímpicos y ha permanecido
en ellos desde entonces. Hungría ha sido la nación
del waterpolo por antonomasia. De 1932 a 1956 ganó
cuatro de cinco medallas Olímpicas, a las que se añadieron
dos más en 1964 y 1976. |