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Un grupo de españoles se encarga de todo el espectáculo
que acompaña a los partidos de voley-playa que
se disputan en las Olimpiadas
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En la pista de voley-playa del
complejo olímpico de Faliro atruena el 'Let's
get loud' de Jennifer López.Conducidos por
las consignas de un locutor entusiasta y seducidos
por los movimientos de doce bellas bailarinas en bikini
naranja, los 4.000 espectadores presentes en las gradas
se levantan, aplauden, bailan y agitan sus banderas.
La efusión verbenera de los aficionados resulta
sorprendente con casi 40 grados al sol y sin una brizna
de aire, pero el voley-playa se vive así, con
espíritu deportivo y corazón de discoteca.
De ahí quizás el éxito y la gran
dimensión adquirida por un deporte que vivió
en Atlanta 1996 su primera experiencia olímpica.
En los Juegos de Atenas, la vertiente de espectáculo
que tiene el voley-playa es responsabilidad española,
canaria; de profesionales del ambiente como Luis Torres
y Toni Rojas. El primero es un tinerfeño -aunque
oriundo de Puertollano- que ejerce de 'speaker' en
el circuito mundial de voley-playa y fue contratado
hace un año para serlo también en Atenas.
Lo cierto es que Torres tiene unas condiciones perfectas
para el puesto. Derrocha entusiasmo y simpatía,
tiene un sexto sentido para animar al gentío
y habla con soltura y espontaneidad en nueve idiomas:
español, inglés, francés, alemán,
sueco, holandés, italiano, portugués
y griego. Este último lo aprendió el
año pasado en cinco meses para venirse a Atenas
2004.
-«Se me dan bien. Ahora quiero aprender euskera»-,
asegura este 'free-lance' de 28 años que, en
1997, dejó de amenizar las noches mustias de
los turistas de Tenerife para dedicarse a la animación
de eventos deportivos. «La verdad es que me
gusta este trabajo. Viajo, gano dinero y, en el caso
del voley, estoy en contacto con un deporte que me
encanta porque no es nada agresivo».
En la cancha, bajo una sombrilla, justo detrás
de la mesa de los jueces, el 'speaker' tiene dos misiones:
informar al público sobre cómo va el
partido y aportarle datos sobre los jugadores y, por
supuesto, animar el cotarro, una actividad que, por
lo que puede verse cada día en el estadio de
Faliro, a Luis Torres se le da tan bien como los idiomas.
De hecho, utiliza su prodigioso don de lenguas para
que todos los espectadores se den por aludidos y ninguno
caiga en la tentación del bostezo. En sus manos,
un micrófono inalámbrico es un arma
de agitación masiva. Muy pocos se resisten
a la locuacidad y el buen rollo de Torres, cuyo mayor
triunfo en Atenas 2004 ha sido popularizar la famosa
ola pero realizándola despacio, a ritmo de
syrtaki.
-«Ha sido un puntazo»-, asegura.
A los éxitos del locutor
contribuye su amigo el disc-jockey Toni Rojas, un
grancanario de 29 años, licenciado en INEF,
que lleva once años pinchando discos en el
circuito de voley-playa; los últimos siete,
en plan profesional. Perfectamente sincronizado con
Torres, Rojas se ha traído a Atenas alrededor
de 400 discos. No le falta casi nada: rock&roll,
funky, disco, salsa, bandas sonoras...
-«La clave es estar atento de forma que no pinches
cuando el balón está en juego y luego
saber elegir la música dependiendo del momento.
Para los importantes suelo poner bandas sonoras. La
de la película 'Blade', por ejemplo, la utilizo
cuando hay mucha tensión para acentuar el suspense.
En los 'time out' pongo, sobre todo, disco y funky.
De todas formas, no todos los días son iguales.
También te tienes que adaptar al espectador.
Dentro de un rato van a jugar las brasileñas
contra las cubanas y pondré mucha salsa, claro»-,
adelanta.
Efectivamente, así lo hizo, de modo que el
partido entre Behar-Shelda contra Peraza-Grasset tuvo
ayer tarde un ambiente de verbena tropical: Celia
Cruz, Gloria Stefan y mucha samba sonando a tope por
los altavoces mientras un voluntario lanzaba chorros
de agua con una manguera a la grada. Una juerga. En
primera fila, el sector brasileño se desmadraba
con sus pelucas amarillas y sus banderas. Nadie estaba
más atento que ellos a las indicaciones (por
no hablar de todo lo demás) de las doce bailarinas
que alegran los intermedios, los tiempos muertos y
los parones entre partido y partido.
Estas chicas, para no desentonar,
también son canarias. De Las Palmas. Pertenecen
a la empresa Personal Plus y fueron contratadas hace
un mes. Su éxito ha sido inmediato en Atenas
como animadoras de un deporte de apolos y afroditas
en el que los fotógrafos, siempre tan receptivos
a la belleza, se esmeran a diario con una aplicación
conmovedora. No hay postura o pose que se escape a
sus objetivos. La hispano-argentina Nadia Sarudiansky
es la manager de estas bailarinas que entrenan sus
coreografías en el polideportivo de La Reolla
y en la playa de La Cantera. Con unos auriculares,
un micrófono adaptado y el móvil a todo
gas, en permanente actividad, Nadia no pierde detalle
de lo que ocurre sobre la arena caliente del estadio
olímpico de voley-playa.
-«Tengo que estar muy atenta para acoplarme
bien con el 'dj' y, sobre todo, para que las niñas
entren y salgan a su debido tiempo, de forma que no
molesten al juego. Más allá del espectáculo,
no nos podemos olvidar de que estamos en una Olimpiada
y de que el voley-playa es un deporte.
Si alguien tiene claro eso
es Javier Bosma, el mejor jugador español de
voley-playa de todos los tiempos.
-«Esto es duro. Es un deporte que te exige una
gran preparación. Aunque, la verdad, acostumbrados
al circuito mundial, donde podemos llegar a jugar
tres o cuatro partidos al día, jugar sólo
uno es casi descansado. Lo duro en Atenas es el calor.
Pega fuerte. Y más en la arena»-, comenta.
A punto de cumplir 34 años, este deportista
de Roses (Girona) cumple en Atenas 2004 su tercera
Olimpiada. Lo hace en compañía del joven
Pablo Herrera, campeón del mundo sub 21, y
en un nuevo puesto. Ahora es bloqueador, una tarea
menos dura para alguien con cinco operaciones de rodilla.
-«He empezado una nueva etapa y sé hasta
donde puedo llegar. No pretendo ser el mejor defensor
del mundo, pero tengo claro que puedo conseguir buenos
resultados. La victoria en el torneo de China nos
ha dado mucha moral. Era la primera vez que lo conseguíamos
en un torneo del circuito mundial y, quieras que no,
ha sido muy importante para nosotros. Allí
estaban todos los que están aquí y no
han pasado ni tres meses»-, recuerda Bosma.
Esa corriente de moral y confianza que empuja a la
pareja española de voley-playa volvió
a quedar patente ayer. Bosma y Herrera jugaron el
segundo partido de la jornada y ganaron con apuros
a los austríacos Nowotny y Gartmayer en tres
sets (21-16, 19-21 y 15-13). El duelo no tenía
excesivo interés ya que los españoles
ya estaban clasificados para octavos tras sus dos
anteriores victorias. Sin embargo, nunca está
de más terminar imbatidos. Y menos tras haberse
cruzado con los hermanos Laciga (Suiza), terceros
en el ranking mundial tras las dos grandes parejas
brasileñas, las formadas por el mítico
Emanuel Rego y Ricardo Santos y por Marco Aurelio
y Benjamín.
-«Vencer a los Laciga confirma que estamos ahí.
La verdad es que llevamos un torneo muy bueno. Todo
ha salido muy bien, pero tenemos que entender que
ya ha pasado. Ahora quedamos 16 parejas y, si perdemos,
nos vamos a la calle. Ya no tenemos una segunda oportunidad.
¿Posibilidades? No descarto nada. Llevo dos
quintos puestos y quiero mejorar»-, advierte.
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